jueves, 22 de septiembre de 2011

Personas.

Tiempo. Tiempo es lo que ha pasado desde que escribí mi última entrada y en ese margen, han pasado muchas cosas.

Una de ellas es que he ido a Irlanda un mes, como es comprensible, a aprender inglés. Un mes, algunos dicen que es poco y otros, que demasiado. Para mi no ha sido ni lo uno, ni lo otro, sino que ha sido como un momento aparte. La vida allí ha sido muy diferente a la de aquí, ni buena ni mala, solamente diferente. He conocido gente muy agradable, la verdad, pero la que dejé aquí es insuperable; y lo demuestran día a día. Si me preguntasen que es lo peor de la experiencia, me limitaría a responder, sin duda alguna, que lo peor es no poder estar con los que queremos.

Esas estúpidas personas, que a pesar de ser molestas a veces, te hacen la vida bella. Ahora en mente tengo a unas cuantas y todas ellas son muy diferentes entre si, pero eso es lo que las hace especiales. Cada una complementa una parte de mi, todas juntas son lo que yo soy. Dirás que es una estupidez, pero sin ellas, yo no sería como soy. Lo peor, es que algunas se han alejado y eso me hace ver lo mucho que las necesito. En particular a una.


Una persona que me complemento mucho un día, pero que a día de hoy ya no tanto. La tengo cerca, pero a la vez lejos. Hace poco, él me dijo que me seguía queriendo y que me echaba de menos, pero necesito que me lo demuestre con actos y no con palabras. Necesito que me necesite. Es complicado, pero resumiendo, quiero que él vea lo mucho que me necesita en su vida. Tanto, como yo a él. Porque sé que eso es así, solo tiene que verlo. Llevamos tiempo -es relativo, puesto que son años, pero a la vez meses- separados y ahora me doy cuenta de que es mi complemento. No sé si se trata de amor, pero lo que sé es que si se trata de necesidad. Es algo que no es científico, solo es algo.

Esa persona se llama... no, mejor no decirlo.